martes, 15 de diciembre de 2009

Ideología y televisión

En los pueblos de Cataluña se ha celebrado un referéndum en el que se preguntaba a los votantes si están a favor o en contra de la independencia de dicha comunidad autónoma. Se trata de una votación al margen de la ley, sin efectos en la situación del Estado. Simplemente hecho como un pequeño paso hacia algo que algunos quieren conseguir, no exento de cierto carácter reivindicativo. Es una noticia que da pie a mucha polémica, que suscita debate, y en ningún otro sitio se puede ver esa discrepancia como en los medios de comunicación.
Todos los medios pertenecen, en España, a algún grupo de comunicación, compuesto no sólo de empresas informativas, sino de todo tipo. Estos grupos suelen estar dirigidos por personas con ciertos intereses políticos. No hablamos ya de cargos políticos que forman parte de las cúpulas de estos grupos de comunicación, que los hay a decenas. También existen otros directivos que, sin participar activamente en la política, tienen una ideología más próxima a un partido que a otro; u otros que simplemente se aproximan más a la manera de pensar de tal bando, y por ello sesgan la información hacia el lado que más conviene. Es algo inherente al periodismo, es una cuestión obvia.
En prensa escrita este hecho es más palpable que en los otros medios audiovisuales. Cada uno sabe que periódico va a comprar ateniéndose que la manera de pensar del medio y la suya propia caminen de la mano. Además este un país donde cada vez más las ideologías de los partidos se están imponiendo sobre las ideologías individuales. Es como si al aproximarte a la manera de pensar de un partido este anulase la capacidad crítica que pueda tener una persona, y toda acción o idea emanada del partido es buena tal y como es. Aunque si hablamos de ideología de partidos, también se debe hablar de ideología de medios. Porque muchas de esas ideologías actuales emanan de los medios próximos a un partido más que desde el propio partido. La audiencia lee tal o cual periódico porque saben lo que hay en él. Es un acuerdo no escrito entre medio y lector por el que el receptor ya sabe lo que va a encontrar en el periódico, y lo va a aceptar como realidad (no de manera total, hablamos sólo de pequeñas cargas ideológicas al fin y al cabo), pese a que esta realidad no sea exacta. El medio por su parte tiene la obligación de ofrecer eso mismo que el lector busca.
En televisión, sin embargo, esta carga es de menor volumen. Cierto es que la televisión abarca más formatos y es de carácter más lúdico. Pero si nos ceñimos a los informativos (un periódico es a la prensa escrita lo que los informativos a la televisión), las cargas ideológicas que cada cadena imprime son más leves que en la prensa escrita y en radio. La potencia de las imágenes hace que sea más difícil dirigir los acontecimientos hacia un lado u otro, aunque las diferencias entre los informativos de distinta cadena sobre el mismo hecho son palpables.
En la última renovación que han sufrido los informativos de Antena 3, han incluido una nueva sección, a priori para dar voz a la audiencia del país, que en realidad es una auténtica declaración de intereses. Se realiza una pregunta al inicio del informativo, sobre una de las noticias importantes del día, y los espectadores pueden votar en la página web del informativo entre dos opciones. Al final se da el resultado de la votación. Algunos días son preguntas sin mucho interés, pero otros días la pregunta está formulada de manera que ya da a entender cuál es la respuesta válida para Antena 3. En el caso de la votación sobre la independencia de Cataluña, se preguntaba a la audiencia si pensaban que este referéndum era un intento de los catalanes de desestabilizar el Estado. Había muchas preguntas posibles sobre esa misma cuestión, muchas ellas de carácter más objetivo, que se podrían haber formulado. Pero a través de pequeñas acciones Antena 3 quiere dejar claro cómo deberían ser las cosas, cómo es la manera de pensar que debería imperar. Es su manera de querer hacer lo mismo que un periódico, como si en una frase se condensara un editorial.

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