Hay muchos temas con los que me hubiese gustado terminar mi aportación, al menos circunstancialmente, a este blog. Sin embargo, seguramente muy influido por los últimos artículos, aprovecharé para expresar muchas de mis ideas sobre periodismo deportivo y medios de comunicación. Un poco de todo, aunque con un eje común. Por supuesto que tengo mis propias convicciones, no obstante, como casi todo proyecto de periodista, tengo un referente: José María García, y él es el eje que prácticamente ha educado mi gusto por un determinado estilo. Desde que tengo uso de razón, le oía en el transistor de mi abuelo; más tarde, Supergarcía metía en mí la pasión por el periodismo deportivo, y, actualmente, disfruto con cada una de sus apariciones públicas, con cada perla, con cada latiguillo. Así, y sin pecar de 'lametraserillos' o 'abrazafarolas', es muy probable que mi concepción de la profesión esté cargada de sus influencias.
En el artículo anterior dejo claras mis preferencias en cuanto a la información deportiva. Está claro lo que no me gusta. Por desgracia, no me gusta nada actualmente. La prensa escrita imparcial nunca la he conocido, aunque Marca antes, por lo menos, hacía el amago de abanderarla. Ahora hay dos grandes revistas del Barcelona y otras tantas del Madrid. Como diría García, en televisión lo que se lleva es el "jijí, jajá". Es lo que vende. Y en radio puede decirse que también. Cuando nuestro protagonista fichó por Onda Cero, una de sus condiciones fue trasladar con él a todo su equipo de Cope. Se dispuso a desarrollar un periodismo de calidad y quiso a gente de su confianza. Porque los deportes son la piel de gallina que te pone Alfredo Martínez cantando un gol, son los conocimientos de Javier Ares en ciclismo, pero también son la crítica y la seriedad, y éstas tenían nombre y apellido, y muy comunes. Ahora Alfredo canta los mismos goles y Javier sabe lo mismo, quizás más, pero o no saben, o no quieren, o no pueden hacer el mismo periodismo.
Habrá quien diga que para no morderse la lengua hay que tener una seguridad, un nombre o una posición, y que por eso García puede soltar auténticas bombas, más aún desde el retiro. Pero quien le ha escuchado sabe que nunca se la ha mordido. Y cuando dice que "Florentino ha pedido la cabeza de periodistas a los dirigentes de los medios" y el presidente no responde de ninguna manera, es verdad. Eso lo sabe García, pero también lo saben Lama, Santos o Abellán, y ninguno lo dice. Es más, todos le han ayudado a volver "bajo palio" a un club del que salió por la puerta de atrás. ¿Dónde está la libertad de expresión? ¿No queda ningún periodista independiente, que opine y critique por sí mismo?
Según este planteamiento no es descabellado pensar que pronto la información deportiva quede directamente en manos de los propios clubes y sus empresas patrocinadoras. El pequeño escalón que constituyen actualmente los medios de comunicación entre éstos y los receptores será prescindible, y los interesados en vivir del periodismo deportivo llamarán a las puertas de los gabinetes de comunicación como primera opción para buscar empleo. Esperemos que "el ejército de Sancho Panza" le dé pronto un giro a esto.
http://www.youtube.com/watch?v=QwrzrC0MVPY
martes, 15 de diciembre de 2009
Este deporte, desde luego que no
Me adhiero por completo a Daroca que, alguna entrada atrás decía que se habla mucho y mal en los medios sobre deporte, y en concreto de fútbol. Realmente, quizás por tocarme la fibra sensible, me haya sacado de los convencionalismos de otras entradas y pueda salir ahora algo mucho más subjetivo, aunque espero que merezca la pena igualmente.
Su entrada me ha hecho pensar no sólo en el tratamiento que se le da al deporte en los medios, sino el tratamiento que las empresas de la comunicación le dan a la información en general. Me ha parecido curiosísimo el planteamiento de Daroca que buscaba una proporción entre el número de horas de deporte en televisión y de práctica de un espectador medio. Sin embargo, es obvio que a los medios lo que les interesa es la proporción inversa: que el espectador practique el clásico 'sillónbol' y así pueda consumir más horas de 'deporte' perfectamente enlatado para ellos. Considero este término análogo al que en música podría referirse a comercial. Un producto listo para el consumo, para la masa que probablemente no haya practicado deporte en su vida. Y está claro que funciona, y cada vez más.
Enfocando el tema algo más a lo empresarial, el máximo exponente de este tipo de pseudoinformación deportiva es Cuatro. 'Los Manolos' son el paradigma de la eficiencia. ¿Qué vale realizar ese informativo y qué cuota de pantalla tiene? Parece evidente que la mayor inversión está en los presentadores, ya que la información podría elaborarla un niño de dos años con algo de conocimiento de montaje audiovisual. El coste en investigación, por ejemplo, nulo. Y si hablamos de deontología periodística, terminamos pronto. La carga de valores como la crítica o la libertad de expresión carece de relevancia. Y es que, aunque es cierto que el tiempo de los deportes puede ser un buen mero entretenimiento, es triste que lo que entretenga a media España sea un vídeo -probablemente acompañado de música- de un tal CR9 dándole un azotito juguetón al galáctico Kaká.
Su entrada me ha hecho pensar no sólo en el tratamiento que se le da al deporte en los medios, sino el tratamiento que las empresas de la comunicación le dan a la información en general. Me ha parecido curiosísimo el planteamiento de Daroca que buscaba una proporción entre el número de horas de deporte en televisión y de práctica de un espectador medio. Sin embargo, es obvio que a los medios lo que les interesa es la proporción inversa: que el espectador practique el clásico 'sillónbol' y así pueda consumir más horas de 'deporte' perfectamente enlatado para ellos. Considero este término análogo al que en música podría referirse a comercial. Un producto listo para el consumo, para la masa que probablemente no haya practicado deporte en su vida. Y está claro que funciona, y cada vez más.
Enfocando el tema algo más a lo empresarial, el máximo exponente de este tipo de pseudoinformación deportiva es Cuatro. 'Los Manolos' son el paradigma de la eficiencia. ¿Qué vale realizar ese informativo y qué cuota de pantalla tiene? Parece evidente que la mayor inversión está en los presentadores, ya que la información podría elaborarla un niño de dos años con algo de conocimiento de montaje audiovisual. El coste en investigación, por ejemplo, nulo. Y si hablamos de deontología periodística, terminamos pronto. La carga de valores como la crítica o la libertad de expresión carece de relevancia. Y es que, aunque es cierto que el tiempo de los deportes puede ser un buen mero entretenimiento, es triste que lo que entretenga a media España sea un vídeo -probablemente acompañado de música- de un tal CR9 dándole un azotito juguetón al galáctico Kaká.
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Videouegos y arte
El mundo de los videojuegos ha crecido en los últimos años hasta alcanzar cotas que no se podían prever desde el principio. Lo que comenzó como un simple entretenimiento infantil y juvenil es ahora uno de los negocios audiovisuales que más dinero mueve alrededor del mundo. Las empresas que los desarrollan invierten enormes cantidades para crear juegos que sean de los más vendidos, lo que significa que el juego esta facturando unos beneficios gigantescos.
Hay empresas informativas que se dedican exclusivamente a este terreno, pues la demanda de conocimientos de los consumidores de videojuegos es bastante alta. Existen multitud de revistas y las referencias a páginas de internet con contenido informativo sobre videojuegos se cuenta por millones. De hecho, en los informativos de televisión hay días en que los videojuegos ocupan parte del tiempo del programa. Los medios impresos ofrecen, algunos, suplementos sobre videojuegos. Del mismo modo en que el cine, la música o la pintura lo hacen. Y es que es parte de nuestra cultura contemporánea.
Hay voces que empiezan a definir a los videojuegos como el octavo arte. La calidad de algunos títulos que han ido apareciendo en los últimos tiempos son obras de auténticos artesanos. El videojuego Assassin´s Creed 2 ha supuesto una auténtica revolución. No una revolución en el modo de hacer videojuegos, pese a que la calidad gráfica y la jugabilidad son excelentes, no son las mejores de todas. Es algo que transciende las barreras del simple entretenimiento.
Es un juego en el que el protagonista es un asesino en la Italia del siglo XV. Los programadores han desarrollado replicas de las ciudades como Florencia, Venecia o San Gimignano en tres dimensiones que han fascinado no solo a los jugadores. Varios historiadores han calificado estas recreaciones como auténticas maravillas, y varios catedráticos ya usan el juego para explicar lecciones de historia del urbanismo renacentista. Es un nuevo paso en la relación entre arte y entretenimiento.
Hay empresas informativas que se dedican exclusivamente a este terreno, pues la demanda de conocimientos de los consumidores de videojuegos es bastante alta. Existen multitud de revistas y las referencias a páginas de internet con contenido informativo sobre videojuegos se cuenta por millones. De hecho, en los informativos de televisión hay días en que los videojuegos ocupan parte del tiempo del programa. Los medios impresos ofrecen, algunos, suplementos sobre videojuegos. Del mismo modo en que el cine, la música o la pintura lo hacen. Y es que es parte de nuestra cultura contemporánea.
Hay voces que empiezan a definir a los videojuegos como el octavo arte. La calidad de algunos títulos que han ido apareciendo en los últimos tiempos son obras de auténticos artesanos. El videojuego Assassin´s Creed 2 ha supuesto una auténtica revolución. No una revolución en el modo de hacer videojuegos, pese a que la calidad gráfica y la jugabilidad son excelentes, no son las mejores de todas. Es algo que transciende las barreras del simple entretenimiento.
Es un juego en el que el protagonista es un asesino en la Italia del siglo XV. Los programadores han desarrollado replicas de las ciudades como Florencia, Venecia o San Gimignano en tres dimensiones que han fascinado no solo a los jugadores. Varios historiadores han calificado estas recreaciones como auténticas maravillas, y varios catedráticos ya usan el juego para explicar lecciones de historia del urbanismo renacentista. Es un nuevo paso en la relación entre arte y entretenimiento.
Renovarse o Morir...

La música es una de las artes que con el paso de los años y el avance de las tecnologías ha ido sufriendo mas metamorfosis en lo que a su estudio, grabación y soporte se refiere. Durante siglos solo una partitura y el hecho de tener algún virtuoso que tocase un instrumento ofrecían la posibilidad al público de escuchar música en directo. Conciertos, teatro y algunos pases privados de cámara eran la única forma de disfrutar de esto. Durante el siglo XX se empezaron a crear los primeros soportes en los cuales el consumidor podía, si disponía del reproductor correspondiente, disfrutar del archivo musical. Tocadiscos, cintas de cassette, walkman….han dado lugar con el paso de los años a lo que sin duda revolucionó el concepto de almacenar estos archivos, el Mp3. La música ha pasado de guardarse en formato físico a formato digital. Este formato permite la copia en segundos y la transferencia a multitud de soportes.
Esta revolución ha desbordado la capacidad de las discográficas para controlar los derechos, dañando seriamente sus ingresos y sus cuentas de resultados, el dato clarividente está en que los 4 grandes sellos musicales a nivel internacional venden hoy la mitad que hace diez años. Para combatir esta situación, a las grandes empresas no les quedará otra que reducir el precio de las canciones y dar libertad a los usuarios a seleccionar las que más les guste. Aun así, desde los programas de internet más populares, la tentación de seguir descargándose música gratis será irresistible. A los sellos discográficos no les quedará otra que unirse al enemigo, así que la fusión entre los grandes lugares de descarga y estas empresas se antoja necesaria en un futuro no muy lejano.
DIGITAL +, CON NUEVO DIRECTOR DE CONTENIDOS

La plataforma Digital +, uno de los grandes bastiones del grupo Prisa en el mundo de comunicación presenta un cambio notable. La figura del Director de contenidos, clave en este tipo de medias digitales, se ha visto relevada por parte de la dirección de la citada plataforma. Alex Martínez Roig, hasta ahora director de programación será la persona de elegir los contenidos que se emitirán por la señal de Digital +. Uno de los objetivos buscados con esta nueva elección es reforzar fundamentalmente los contenidos de pago en la oferta que dispensará en sus canales. En estos tiempos de crisis, la filial de Sogecable gira todavía más si cabe hacia una variante comercial para potenciar los ‘pinchazos’ ya que de manera directa les dará muchos más beneficios. Evidentemente, los contenidos por los que pretende cobrar deben ser de más calidad que aquellos que suele ofrecer en su paquete básico. Fútbol, cine y toros serán su apuesta más fuerte para que sus clientes puedan disfrutar dentro de este abanico, de todos aquellos espectáculos que deseen. Inicialmente este tipo de formatos televisivos de pago, ofrecían en su horquilla de programación espacios de todo tipo, donde primaba la calidad por una parte y el espectáculo por otra. Pero parece que la crisis hace mella y el afán recaudatorio puede más que exponer un producto de valor al consumidor. Veremos cómo éste asimila este secuestro de espacios de calidad por atiborrarle la parrilla con fútbol, toros y cine, y encima rascándose el bolsillo. Quizás valore más una fidelidad a una plataforma, pagando menos pero disfrutando de una programación de valor, rica y con diferentes variantes. No ese manido tridente que provocará que ni pagando se pueda salir de esos corsés en los que tanto se nos encasilla al españolito común.
Fútbol en 3D...¿A qué precio?

‘En el fútbol ya está todo inventado’, esa frase, acuñada constantemente por los profesionales del balompié; se quedará errónea si se culmina el nuevo proyecto que quiere llevar a cabo Jaume Roures para su Mediapro, el fútbol en 3D. Desde su nacimiento como deporte y más tarde con su consolidación como espectáculo de masas, el fútbol ha ido ganando protagonismo en TV y ofreciendo mayor calidad al espectador. Inicialmente con retransmisiones fijas en blanco y negro hasta la actualidad en la cual multitud de cámaras operan simultáneamente en el terreno de juego. De hecho, el nacimiento de las plataformas digitales posibilitó que fuese un consumo de pago directo y que la persona desde su casa tuviese la posibilidad de abonar cualquier partido que quisiese ver. Su interés en la población también ha provocado muchas temporadas disputas económicas por la titularidad de los derechos de los clubes por la emisión de sus encuentros. Mentiras y verdades a medias en los medios de comunicación para sacar tajada del postre publicitario. Y ahora para terminar de convencer al espectador una nueva revolución. El fútbol en 3D posibilitará al espectador la selección de un abanico de cámaras y un seguimiento pormenorizado a cada futbolista. Tomas imposibles, planos espectaculares y una definición de alta calidad que casi convertirá al deporte rey en un producto de consumo elitista. Aún así, todavía no se ha fijado el aterrizaje de este formato a las pantallas españolas, pero a buen seguro un buen puñado de aficionados estarán deseosos de ver a Cristiano Ronaldo o Messi en tres dimensiones. Lo que sí que habrá que estar pendiente de a qué precio, en estos tiempos de crisis el deporte se convierte en muchos casos de una vía de escape a los problemas cotidianos, pero un precio acorde con lo que el consumidor medio demande. De todas formas, todos estos avances en la realización deportiva no acabarán consiguiendo, o habrá que ver cómo evolucionan que los aficionados se siguen peleando por conseguir una entrada en el Bernabéu para el Madrid-Barça.
Del carrito a la compra 'On line'
Durante muchísimos años, yo creo que desde que se creo el comercio y más adelante cuando se empezaron a comerciar productos en tiendas, existía transporte ya fuese de piedras, alimentos o pólvora que por una remuneración económica te llevaban al producto a su destino. Los llamados gastos de envío que antiguamente era una persona física que trasladaba la adquisición en cuestión hasta donde el cliente deseaba. Tenemos el ejemplo en los traslados de canteras en el antiguo Egipto, de pólvora en la época moderna e incluso de armamento militar en el último siglo. Uno de los productos que con los años se convirtió en un habitual en transportes cortos fue la cesta de la compra. Muchas familias, cuando se instauró la costumbre de la compra mensual, vieron que se les quedaba chico el maletero de su coche o que sus brazos sufriań en demasía para trasladar todos sus productos a su hogar. Con el tiempo se creo la figura del chico carretillero, pero aún así era la persona la que mediante visita al establecimiento de turno realizaba la elección de los productos correspondientes. Pero esto con Internet ha sufrido una revolución, desde hace unos cuantos años es posible con un solo click de ratón obtener todos esos productos básicos que antes nos ocupaban horas en su elección y en su carga. Melocotones, tetra biks de leche o champús se seleccionan vía on-line para que en cuestión de horas aparezca un carrito surtido de productos en la puerta de tu casa. Una nueva forma rápida y más eficaz de conseguir todo aquello que necesitas sin levantarte del sofá o de la mesa de escritorio Se ganan unos puestos de trabajo, el volumen en los viajes aumenta pero otros ven limitados su labor. Se han vislumbrado casos en grandes Hipermercados como la subida de sus compras on-line ha propiciado indirectamente el recorte de personal en las cajas. Nuevas tecnologías que en algunos casos pueden producir bajas en las plantillas debido a que ya no hay yogures que pásar por el éscaner de códigos de barras. Esperemos que se produzca un equilibrio y que con los años todavía queden románticos que vayan a adquirir cartones de leche al Súper, para regocijo de más de una cajera...
Fiebre en las gradas
¿Es realmente necesaria la cantidad de espacio que se dedica al deporte en los medios de comunicación? Si nos fijamos en el tiempo que suele ocupar el deporte en la actividad diaria de las personas, parece que existe una clara descompensación. Cada persona debería dedicar varias horas al día al deporte si comparamos la rutina diaria con los medios de comunicación. Y ya no de deporte, si no de fútbol.
Que el fútbol es la gran pasión de este país (y gran parte del mundo) es algo innegable. Es un deporte que se ha establecido como uno de los entretenimientos más importantes a nivel global. Los seguidores de este deporte viven de manera especialmente intensa los partidos de su equipo, aunque también se interesan por otros equipos y no sólo se por lo que le sucede al conjunto del que es fiel. Además, los auténticos hinchas sienten su equipo como algo propio. Hablan de él en primera persona del plural: “Hemos perdido”, como si el aficionado mismo fuera uno de los que juegan. El equipo de los auténticos forofos es para ellos como algo de la familia, que da alegría y decepciones sin que tú lo controles. Para los futboleros, nuestro equipo es parte de nosotros, nos identificamos con él, y, como cualquier otra cosa, forma parte de nuestra vida diaria.
En ese sentido tiene sentido que la programación de los medios dedique mucho tiempo al fútbol, porque interesa a mucha gente. Sin embargo, no deja de ser una simple afición. Cierto es que es una afición especial, que saca lo mejor y lo peor (la mayoría de la veces) de nosotros, pero no deja de ser una afición. Pero se ha establecido un círculo vicioso entre el futbol y los medios.
Una de las mayores lacras que acompañan al fútbol es la violencia que generan algunos de sus seguidores. Son energúmenos, seguramente frustrados en su vida personal, que usan ese elemento que le une al equipo como vía de escape para sus miserias. Suelen cometer actos viles y condenables que los medios reprueban con coherencia. Pero también estos mismos medios crean una polémica innecesaria sobre el fútbol, exacerbando su importancia, metiendo cizaña. Una cizaña que no busca el pique sano que debiera haber en este tipo de eventos, si no que genera auténticas discusiones.
Que el fútbol es la gran pasión de este país (y gran parte del mundo) es algo innegable. Es un deporte que se ha establecido como uno de los entretenimientos más importantes a nivel global. Los seguidores de este deporte viven de manera especialmente intensa los partidos de su equipo, aunque también se interesan por otros equipos y no sólo se por lo que le sucede al conjunto del que es fiel. Además, los auténticos hinchas sienten su equipo como algo propio. Hablan de él en primera persona del plural: “Hemos perdido”, como si el aficionado mismo fuera uno de los que juegan. El equipo de los auténticos forofos es para ellos como algo de la familia, que da alegría y decepciones sin que tú lo controles. Para los futboleros, nuestro equipo es parte de nosotros, nos identificamos con él, y, como cualquier otra cosa, forma parte de nuestra vida diaria.
En ese sentido tiene sentido que la programación de los medios dedique mucho tiempo al fútbol, porque interesa a mucha gente. Sin embargo, no deja de ser una simple afición. Cierto es que es una afición especial, que saca lo mejor y lo peor (la mayoría de la veces) de nosotros, pero no deja de ser una afición. Pero se ha establecido un círculo vicioso entre el futbol y los medios.
Una de las mayores lacras que acompañan al fútbol es la violencia que generan algunos de sus seguidores. Son energúmenos, seguramente frustrados en su vida personal, que usan ese elemento que le une al equipo como vía de escape para sus miserias. Suelen cometer actos viles y condenables que los medios reprueban con coherencia. Pero también estos mismos medios crean una polémica innecesaria sobre el fútbol, exacerbando su importancia, metiendo cizaña. Una cizaña que no busca el pique sano que debiera haber en este tipo de eventos, si no que genera auténticas discusiones.
Ideología y televisión
En los pueblos de Cataluña se ha celebrado un referéndum en el que se preguntaba a los votantes si están a favor o en contra de la independencia de dicha comunidad autónoma. Se trata de una votación al margen de la ley, sin efectos en la situación del Estado. Simplemente hecho como un pequeño paso hacia algo que algunos quieren conseguir, no exento de cierto carácter reivindicativo. Es una noticia que da pie a mucha polémica, que suscita debate, y en ningún otro sitio se puede ver esa discrepancia como en los medios de comunicación.
Todos los medios pertenecen, en España, a algún grupo de comunicación, compuesto no sólo de empresas informativas, sino de todo tipo. Estos grupos suelen estar dirigidos por personas con ciertos intereses políticos. No hablamos ya de cargos políticos que forman parte de las cúpulas de estos grupos de comunicación, que los hay a decenas. También existen otros directivos que, sin participar activamente en la política, tienen una ideología más próxima a un partido que a otro; u otros que simplemente se aproximan más a la manera de pensar de tal bando, y por ello sesgan la información hacia el lado que más conviene. Es algo inherente al periodismo, es una cuestión obvia.
En prensa escrita este hecho es más palpable que en los otros medios audiovisuales. Cada uno sabe que periódico va a comprar ateniéndose que la manera de pensar del medio y la suya propia caminen de la mano. Además este un país donde cada vez más las ideologías de los partidos se están imponiendo sobre las ideologías individuales. Es como si al aproximarte a la manera de pensar de un partido este anulase la capacidad crítica que pueda tener una persona, y toda acción o idea emanada del partido es buena tal y como es. Aunque si hablamos de ideología de partidos, también se debe hablar de ideología de medios. Porque muchas de esas ideologías actuales emanan de los medios próximos a un partido más que desde el propio partido. La audiencia lee tal o cual periódico porque saben lo que hay en él. Es un acuerdo no escrito entre medio y lector por el que el receptor ya sabe lo que va a encontrar en el periódico, y lo va a aceptar como realidad (no de manera total, hablamos sólo de pequeñas cargas ideológicas al fin y al cabo), pese a que esta realidad no sea exacta. El medio por su parte tiene la obligación de ofrecer eso mismo que el lector busca.
En televisión, sin embargo, esta carga es de menor volumen. Cierto es que la televisión abarca más formatos y es de carácter más lúdico. Pero si nos ceñimos a los informativos (un periódico es a la prensa escrita lo que los informativos a la televisión), las cargas ideológicas que cada cadena imprime son más leves que en la prensa escrita y en radio. La potencia de las imágenes hace que sea más difícil dirigir los acontecimientos hacia un lado u otro, aunque las diferencias entre los informativos de distinta cadena sobre el mismo hecho son palpables.
En la última renovación que han sufrido los informativos de Antena 3, han incluido una nueva sección, a priori para dar voz a la audiencia del país, que en realidad es una auténtica declaración de intereses. Se realiza una pregunta al inicio del informativo, sobre una de las noticias importantes del día, y los espectadores pueden votar en la página web del informativo entre dos opciones. Al final se da el resultado de la votación. Algunos días son preguntas sin mucho interés, pero otros días la pregunta está formulada de manera que ya da a entender cuál es la respuesta válida para Antena 3. En el caso de la votación sobre la independencia de Cataluña, se preguntaba a la audiencia si pensaban que este referéndum era un intento de los catalanes de desestabilizar el Estado. Había muchas preguntas posibles sobre esa misma cuestión, muchas ellas de carácter más objetivo, que se podrían haber formulado. Pero a través de pequeñas acciones Antena 3 quiere dejar claro cómo deberían ser las cosas, cómo es la manera de pensar que debería imperar. Es su manera de querer hacer lo mismo que un periódico, como si en una frase se condensara un editorial.
Todos los medios pertenecen, en España, a algún grupo de comunicación, compuesto no sólo de empresas informativas, sino de todo tipo. Estos grupos suelen estar dirigidos por personas con ciertos intereses políticos. No hablamos ya de cargos políticos que forman parte de las cúpulas de estos grupos de comunicación, que los hay a decenas. También existen otros directivos que, sin participar activamente en la política, tienen una ideología más próxima a un partido que a otro; u otros que simplemente se aproximan más a la manera de pensar de tal bando, y por ello sesgan la información hacia el lado que más conviene. Es algo inherente al periodismo, es una cuestión obvia.
En prensa escrita este hecho es más palpable que en los otros medios audiovisuales. Cada uno sabe que periódico va a comprar ateniéndose que la manera de pensar del medio y la suya propia caminen de la mano. Además este un país donde cada vez más las ideologías de los partidos se están imponiendo sobre las ideologías individuales. Es como si al aproximarte a la manera de pensar de un partido este anulase la capacidad crítica que pueda tener una persona, y toda acción o idea emanada del partido es buena tal y como es. Aunque si hablamos de ideología de partidos, también se debe hablar de ideología de medios. Porque muchas de esas ideologías actuales emanan de los medios próximos a un partido más que desde el propio partido. La audiencia lee tal o cual periódico porque saben lo que hay en él. Es un acuerdo no escrito entre medio y lector por el que el receptor ya sabe lo que va a encontrar en el periódico, y lo va a aceptar como realidad (no de manera total, hablamos sólo de pequeñas cargas ideológicas al fin y al cabo), pese a que esta realidad no sea exacta. El medio por su parte tiene la obligación de ofrecer eso mismo que el lector busca.
En televisión, sin embargo, esta carga es de menor volumen. Cierto es que la televisión abarca más formatos y es de carácter más lúdico. Pero si nos ceñimos a los informativos (un periódico es a la prensa escrita lo que los informativos a la televisión), las cargas ideológicas que cada cadena imprime son más leves que en la prensa escrita y en radio. La potencia de las imágenes hace que sea más difícil dirigir los acontecimientos hacia un lado u otro, aunque las diferencias entre los informativos de distinta cadena sobre el mismo hecho son palpables.
En la última renovación que han sufrido los informativos de Antena 3, han incluido una nueva sección, a priori para dar voz a la audiencia del país, que en realidad es una auténtica declaración de intereses. Se realiza una pregunta al inicio del informativo, sobre una de las noticias importantes del día, y los espectadores pueden votar en la página web del informativo entre dos opciones. Al final se da el resultado de la votación. Algunos días son preguntas sin mucho interés, pero otros días la pregunta está formulada de manera que ya da a entender cuál es la respuesta válida para Antena 3. En el caso de la votación sobre la independencia de Cataluña, se preguntaba a la audiencia si pensaban que este referéndum era un intento de los catalanes de desestabilizar el Estado. Había muchas preguntas posibles sobre esa misma cuestión, muchas ellas de carácter más objetivo, que se podrían haber formulado. Pero a través de pequeñas acciones Antena 3 quiere dejar claro cómo deberían ser las cosas, cómo es la manera de pensar que debería imperar. Es su manera de querer hacer lo mismo que un periódico, como si en una frase se condensara un editorial.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Desde el futuro
El calor es asfixiante en Sevilla, las bibliotecas han quedado desiertas y media España vive con un ojo pendiente de su selección, que se puede coronar campeona del mundo; es 6 de julio de 2010. ¿Y ahora qué? Será probablemente la pregunta que más resonará en las cabezas de los menos futboleros de una nueva hornada de periodistas que abandonan la Universidad y miran al futuro con la ilusión que les imprime el título que ahora llevan bajo el brazo y la incertidumbre que la falta de experiencia y la crisis ha instalado sobre ellos. Los futboleros posiblemente se la hagan tras el Mundial.
Trabajar es la primera opción para la mayoría. Sin embargo, la escasez de empleo y las malas condiciones que se ofrecen, por lo general, a un recién licenciado, provocarán que muchos traten de fijarse otro objetivo para evitar hacer de sus hasta entonces anheladas vacaciones, las más largas de sus vidas. Quizás por este motivo, según indican las estadísticas de 2009, los másteres han notado un considerable aumento en el número de matriculaciones. Es cierto que en estas cifras, que casi duplican las del año anterior, también se incluyen aquellos que lo hacen como primer escalón hacia el doctorado e incluso los que, tras la supresión del CAP (Certificado de Adaptación Pedagógica), esperan desarrollar su carrera en la docencia. Sin embargo, el cambio de concepción en la mente de los españoles respecto al máster es evidente: ya no es ese curso elitista que elevaba sobremanera la categoría del profesional y prácticamente le garantizaba empleo. Ahora es, a priori, sólo una herramienta más hacia la especialización.
Es curioso que tras cinco años de carrera, los periodistas, como otros profesionales, salgan al mercado laboral sin ninguna especialidad, cuando parece ser que ésta es la palabra clave que buscan las empresas en cualquier currículum. Los nuevos medios la exigen. La TDT, como ya venían haciendo las plataformas digitales, abre la puerta a un sinfín de canales, muchos de ellos temáticos. Los periódicos electrónicos se multiplican y, sin ir más lejos, los blogs constituyen una nueva fuente de información, cada vez más profesionalizada, financiada por la publicidad.
Hay motivos para el optimismo por tanto. España será más culta. El nivel medio de la enseñanza superior llegará a la categoría de máster. Los medios de comunicación contarán con profesionales específicos para cada área. Todo está en orden... Bueno, si todos tienen un máster, es decir, seis años de formación, ¿qué hara el que quiera distinguirse como hacían los de los anteriores másteres? ¿Entraré al mercado laboral antes de los 30 o pasaré y pagaré de curso en curso?
Demasiadas preguntas. Quizás en otra entrada y con más tiempo me las conteste. De momento, hay una semifinal contra Argentina llamándome en la televisión.
Trabajar es la primera opción para la mayoría. Sin embargo, la escasez de empleo y las malas condiciones que se ofrecen, por lo general, a un recién licenciado, provocarán que muchos traten de fijarse otro objetivo para evitar hacer de sus hasta entonces anheladas vacaciones, las más largas de sus vidas. Quizás por este motivo, según indican las estadísticas de 2009, los másteres han notado un considerable aumento en el número de matriculaciones. Es cierto que en estas cifras, que casi duplican las del año anterior, también se incluyen aquellos que lo hacen como primer escalón hacia el doctorado e incluso los que, tras la supresión del CAP (Certificado de Adaptación Pedagógica), esperan desarrollar su carrera en la docencia. Sin embargo, el cambio de concepción en la mente de los españoles respecto al máster es evidente: ya no es ese curso elitista que elevaba sobremanera la categoría del profesional y prácticamente le garantizaba empleo. Ahora es, a priori, sólo una herramienta más hacia la especialización.
Es curioso que tras cinco años de carrera, los periodistas, como otros profesionales, salgan al mercado laboral sin ninguna especialidad, cuando parece ser que ésta es la palabra clave que buscan las empresas en cualquier currículum. Los nuevos medios la exigen. La TDT, como ya venían haciendo las plataformas digitales, abre la puerta a un sinfín de canales, muchos de ellos temáticos. Los periódicos electrónicos se multiplican y, sin ir más lejos, los blogs constituyen una nueva fuente de información, cada vez más profesionalizada, financiada por la publicidad.
Hay motivos para el optimismo por tanto. España será más culta. El nivel medio de la enseñanza superior llegará a la categoría de máster. Los medios de comunicación contarán con profesionales específicos para cada área. Todo está en orden... Bueno, si todos tienen un máster, es decir, seis años de formación, ¿qué hara el que quiera distinguirse como hacían los de los anteriores másteres? ¿Entraré al mercado laboral antes de los 30 o pasaré y pagaré de curso en curso?
Demasiadas preguntas. Quizás en otra entrada y con más tiempo me las conteste. De momento, hay una semifinal contra Argentina llamándome en la televisión.
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sábado, 12 de diciembre de 2009
Homogeneización
Tras la controvertida irrupción de la Sexta en el panorama televisivo español, allá por verano de 2006 y aquel Mundial de las antenas, ha podido verse una nueva forma de hacer periodismo y, por qué no decirlo, espectáculo. Una manera de hacer televisión, en definitiva, que, al margen de los barómetros de audiencias, no ha dejado indiferente a espectadores ni a competencia.
La fórmula, sencilla: una programación especialmente dirigida a los hombres, con fortísimas inversiones en deporte y un concepto del presentador con dos vertientes bien distintas. Por un lado, el showman, encarnado por el malogrado Andrés Montes; por otro, un rostro femenino que se lanza desde el anonimato a la portada de las más variadas revistas del país. Así, puede decirse que las Sara Carbonero, Mamen Mendizábal o Pilar Rubio han abanderado un nuevo estilo de televisión en España, haciendo particulares desde un informativo hasta un programa de humor.
Parece ser, sin embargo, que el sino de la Sexta es la polémica. Primero, rivalizó con Cuatro por los derechos de emisión del Mundial de Alemania. Más tarde, protagonizó la auténtica guerra del fútbol, que aún mantiene frente a la plataforma Digital+. Por otro lado, uno de los buques insignia de la cadena, 'Sé lo que hicisteis...' mantuvo un litigio con Telecinco, tras el que se le prohibió hacer uso de las imágenes de esta última emisora. Y ahora, la Sexta sufre la fuga de algunos de sus nombres más emblemáticos precisamente a la cadena que parece haberse erigido como rival.
En esta nueva guerra, posiblemente se embarcó la Sexta al arrebatarle a Telecinco los derechos de la Fórmula 1 y su equipo de presentadores encabezado por Antonio Lobato. Sin embargo, posiblemente también se hubiese desarrollado sin este precedente. De hecho, lo que más llama la atención de los millonarios fichajes de Sara Carbonero o Pilar Rubio por la emisora de Fuencarral no son, como algunos intentan destacar, los elevados emolumentos que parece estar pagando Telecinco a las presentadoras. Es mucho más significativo el cambio de dirección que ha tomado la televisión en España. Dos rivales en las audiencias, polos opuestos -a priori- en lo político, que parecían apostar por una forma de periodismo tan diferente en un principio, ofrecen, a día de hoy, el mismo producto a los espectadores. 'Sé lo que hicisteis...', el 'Antitomate', es el nuevo 'Tomate'. A la Fórmula 1 sólo le han cambiado el logotipo de la esquina y las posiciones de Fernando Alonso. Y, para no hacer interminable este repaso y terminar con este lamentable proceso de homogeneización, los informativos de Telecinco, que en la teoría deberían situarse en las antípodas de la Sexta, hacen pensar cada vez más al espectador "quién copia a quién" y, sobre todo, "por qué".
La fórmula, sencilla: una programación especialmente dirigida a los hombres, con fortísimas inversiones en deporte y un concepto del presentador con dos vertientes bien distintas. Por un lado, el showman, encarnado por el malogrado Andrés Montes; por otro, un rostro femenino que se lanza desde el anonimato a la portada de las más variadas revistas del país. Así, puede decirse que las Sara Carbonero, Mamen Mendizábal o Pilar Rubio han abanderado un nuevo estilo de televisión en España, haciendo particulares desde un informativo hasta un programa de humor.
Parece ser, sin embargo, que el sino de la Sexta es la polémica. Primero, rivalizó con Cuatro por los derechos de emisión del Mundial de Alemania. Más tarde, protagonizó la auténtica guerra del fútbol, que aún mantiene frente a la plataforma Digital+. Por otro lado, uno de los buques insignia de la cadena, 'Sé lo que hicisteis...' mantuvo un litigio con Telecinco, tras el que se le prohibió hacer uso de las imágenes de esta última emisora. Y ahora, la Sexta sufre la fuga de algunos de sus nombres más emblemáticos precisamente a la cadena que parece haberse erigido como rival.
En esta nueva guerra, posiblemente se embarcó la Sexta al arrebatarle a Telecinco los derechos de la Fórmula 1 y su equipo de presentadores encabezado por Antonio Lobato. Sin embargo, posiblemente también se hubiese desarrollado sin este precedente. De hecho, lo que más llama la atención de los millonarios fichajes de Sara Carbonero o Pilar Rubio por la emisora de Fuencarral no son, como algunos intentan destacar, los elevados emolumentos que parece estar pagando Telecinco a las presentadoras. Es mucho más significativo el cambio de dirección que ha tomado la televisión en España. Dos rivales en las audiencias, polos opuestos -a priori- en lo político, que parecían apostar por una forma de periodismo tan diferente en un principio, ofrecen, a día de hoy, el mismo producto a los espectadores. 'Sé lo que hicisteis...', el 'Antitomate', es el nuevo 'Tomate'. A la Fórmula 1 sólo le han cambiado el logotipo de la esquina y las posiciones de Fernando Alonso. Y, para no hacer interminable este repaso y terminar con este lamentable proceso de homogeneización, los informativos de Telecinco, que en la teoría deberían situarse en las antípodas de la Sexta, hacen pensar cada vez más al espectador "quién copia a quién" y, sobre todo, "por qué".
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Canales productores de cine
Los grandes canales de televisión de España se han convertido, en los ultimos años, en productores de películas, sobre todo a nivel nacional. Como cualquier otra ente, financian la realización de filmes con la esperanza de obetener beneficios. No es raro que las grandes películas españolas cuenten con el apoyo de alguno de estos medios. Y, como a cualquier implicado en el filme, la cadena aspira a que este triunfe entre la audiencia y asi vean amortizada con creces su inversión.
Es coherente, por lo tanto, que los medios utilicen la posición privilegiada que tienen para publicitar la película. Sería ilógico desaprovechar esa ventaja. Es la plataforma ideal para dar a conocer la existencia del filme, más aún teniendo en cuenta la importancia que tiene la televisión en nuestra sociedad.
Sin embargo, las cadenas no sólo se quedan en emplear parte del tiempo que destinan a publicidad. Los informativos de la cadena dan como aunténticas noticias los estrenos de las películas que ellos mismos han producido. Si se tratase de un hecho de relevancia suficiente como para ocupar espacio en un informativo, no pesaría tanto por quien estuviese producido el filme, independientemente de que fuese español o no. Pero sólo se trata de una pseudoinformación que rebaja el nivel general del informativo.
Es coherente, por lo tanto, que los medios utilicen la posición privilegiada que tienen para publicitar la película. Sería ilógico desaprovechar esa ventaja. Es la plataforma ideal para dar a conocer la existencia del filme, más aún teniendo en cuenta la importancia que tiene la televisión en nuestra sociedad.
Sin embargo, las cadenas no sólo se quedan en emplear parte del tiempo que destinan a publicidad. Los informativos de la cadena dan como aunténticas noticias los estrenos de las películas que ellos mismos han producido. Si se tratase de un hecho de relevancia suficiente como para ocupar espacio en un informativo, no pesaría tanto por quien estuviese producido el filme, independientemente de que fuese español o no. Pero sólo se trata de una pseudoinformación que rebaja el nivel general del informativo.
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