martes, 15 de diciembre de 2009
Del carrito a la compra 'On line'
Durante muchísimos años, yo creo que desde que se creo el comercio y más adelante cuando se empezaron a comerciar productos en tiendas, existía transporte ya fuese de piedras, alimentos o pólvora que por una remuneración económica te llevaban al producto a su destino. Los llamados gastos de envío que antiguamente era una persona física que trasladaba la adquisición en cuestión hasta donde el cliente deseaba. Tenemos el ejemplo en los traslados de canteras en el antiguo Egipto, de pólvora en la época moderna e incluso de armamento militar en el último siglo. Uno de los productos que con los años se convirtió en un habitual en transportes cortos fue la cesta de la compra. Muchas familias, cuando se instauró la costumbre de la compra mensual, vieron que se les quedaba chico el maletero de su coche o que sus brazos sufriań en demasía para trasladar todos sus productos a su hogar. Con el tiempo se creo la figura del chico carretillero, pero aún así era la persona la que mediante visita al establecimiento de turno realizaba la elección de los productos correspondientes. Pero esto con Internet ha sufrido una revolución, desde hace unos cuantos años es posible con un solo click de ratón obtener todos esos productos básicos que antes nos ocupaban horas en su elección y en su carga. Melocotones, tetra biks de leche o champús se seleccionan vía on-line para que en cuestión de horas aparezca un carrito surtido de productos en la puerta de tu casa. Una nueva forma rápida y más eficaz de conseguir todo aquello que necesitas sin levantarte del sofá o de la mesa de escritorio Se ganan unos puestos de trabajo, el volumen en los viajes aumenta pero otros ven limitados su labor. Se han vislumbrado casos en grandes Hipermercados como la subida de sus compras on-line ha propiciado indirectamente el recorte de personal en las cajas. Nuevas tecnologías que en algunos casos pueden producir bajas en las plantillas debido a que ya no hay yogures que pásar por el éscaner de códigos de barras. Esperemos que se produzca un equilibrio y que con los años todavía queden románticos que vayan a adquirir cartones de leche al Súper, para regocijo de más de una cajera...
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